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vectorial 1 02 de Agosto de 2025

Rompiendo mitos en logopedia: la verdad que toda familia necesita saber

Cuando esperar no es la mejor opción

“Ya hablará, es cuestión de tiempo” es una frase que muchos padres escuchan cuando su hijo tarda en pronunciar sus primeras palabras. Sin embargo, los especialistas advierten que, aunque cada niño tiene su propio ritmo, la presencia de señales de alerta debe ser motivo de consulta temprana. Dejar pasar el tiempo puede significar perder oportunidades valiosas para la intervención.

Otro mito recurrente es pensar que un niño “es vago” para hablar. El silencio o las dificultades de comunicación nunca se deben a pereza, sino a causas concretas que merecen ser evaluadas. Incluso el bilingüismo ha sido señalado como un obstáculo para el habla, cuando la evidencia científica demuestra lo contrario: hablar dos idiomas no retrasa el lenguaje y, de hecho, puede favorecer el desarrollo cognitivo.

 

Disfagia: más allá de las personas mayores

La disfagia, que dificulta tragar alimentos o líquidos, se asocia a menudo únicamente a personas mayores. Sin embargo, puede presentarse a cualquier edad, incluso en bebés y niños. Restar importancia a la tos frecuente durante las comidas es un error que puede poner en riesgo la salud, ya que puede ser señal de que el alimento está entrando en las vías respiratorias.

La solución no siempre es tan simple como triturar los alimentos. La dieta debe adaptarse al tipo y grado de disfagia, siempre bajo la supervisión de un profesional.

 

Tartamudez: mucho más que nervios

La disfemia, conocida como tartamudez, es otro campo plagado de mitos. Muchas personas creen que desaparece sola con el tiempo. Si bien algunos niños pueden mejorar de forma natural, los expertos recomiendan intervención logopédica si el problema persiste más de seis meses o empeora.

También se suele atribuir la tartamudez a nervios o timidez, pero en realidad se trata de un trastorno del habla con múltiples factores implicados. Presionar al hablante para “esforzarse” puede agravar la tensión y los bloqueos. Un entorno de apoyo y estrategias adecuadas son la mejor herramienta para favorecer la fluidez.

 

TEA: romper barreras de comprensión

En el caso del Trastorno del Espectro Autista (TEA), las ideas equivocadas siguen siendo un obstáculo para la inclusión. No todas las personas con TEA carecen de lenguaje oral; algunas hablan con fluidez, aunque puedan tener dificultades para la comunicación social.

Tampoco es cierto que no muestren afecto. Lo hacen, pero de formas que no siempre coinciden con las convencionales. Y, sobre todo, es importante recordar que el TEA no se “cura” con terapias, aunque la intervención adecuada y los apoyos personalizados pueden favorecer un alto grado de desarrollo y autonomía.

 

Información que cambia vidas

Derribar mitos no es solo una cuestión académica: es una herramienta para mejorar vidas. La logopedia actual se basa en la detección temprana y en intervenciones adaptadas a cada persona. Actuar a tiempo puede marcar la diferencia en el pronóstico.

Ante cualquier duda sobre el desarrollo del lenguaje, la fluidez verbal o la deglución, la recomendación es clara: acudir a un logopeda colegiado que pueda realizar una valoración precisa y ofrecer un plan de actuación ajustado a las necesidades de cada caso.

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